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Presentacion en Jornada Clinica del Juego Compulsivo. Septiembre 2017
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Un tratamiento en equipo del goce de la pérdida

Texto presentado el 27/09/2017
Luz Mariela Coletti-Directora Entrelazar

En Entrelazar realizamos tratamientos no standarizados, si tomamos por standar lo prediseñado, como son las comunidades terapéuticas, los tratamientos comportamentales, o los 12 pasos.
Hacemos psicoanálisis aplicado, orientados por la clínica lacaniana. 
Esta propuesta abarca dispositivos individuales, familiares, grupales y psiquiátricos, que tienen una determinada orientación política de la cura, en la cual los terapeutas no somos tan libres, como bien plantea Lacan en "La dirección de la cura"1. 
La política del psicoanálisis tienen como eje una ética, la del deseo del analista, y una orientación que es la del síntoma y el goce que lo habita, no se busca sólo producir un efecto de regulación o abstención. En realidad ese efecto se alcanza, y mucho más rápido de lo que se cree vulgarmente, cuando se hace un trabajo articulado entre dispositivos.

Hablamos de tratamiento en equipo, al estilo de un equipo deportivo. Cada uno juega su juego lo mejor que puede y es libre en su táctica, incluso en su estrategia, pero tiene que seguir una idea política común. 
Mas parecido al tenis que al fútbol, que es un deporte individual pero se puede practicar en equipo.
Formación en psicoanálisis, supervisión, comunicación de la practica, trabajar sobre los escollos y los impasses, trabajar con criterio.

Y cual es esa política aplicada al terreno del juego compulsivo?
No hay La ludopatía para nosotros, hay ludópatas. Si bien usamos las generalidades, éstas se encuentran en cualquier manual. 
Pero ¿qué hace de ese ludópata alquien único? Cual es la función que tiene su práctica de juego en la estructura que subyace? Que ocurre en esa pareja, en esa familia? Es síntoma o es adicción?
Si entramos en estos detalles, los manuales ya no nos sirven tanto.

¿A qué es exactamente adicto un ludópata? Qué es lo tóxico en cada caso?
Las respuestas vendrán a posteriori, nunca a priori.

Bajo el paraguas de las adicciones entran tanto los cocainómanos, los alcohólicos, los compradores, y hasta adolescentes que juegan internet.
El atajo de las terapias comportamentales eluden el rigor clínico, y estandarizan los tratamientos. 
Nos interesa una practica esclarecida de la palabra, del goce singular del caso por caso y la posición subjetiva.

La propuesta de la nueva Ley de salud mental y adicciones, en su proyecto de desmanicomializar, puede incurrir en el error de suponer que todos los adictos son parecidos y pueden tratarse del mismo modo. 
En general se proponen prácticas abstencionistas y de control. El lugar para la subjetividad y las variaciones en los consumos no están en primer plano. Tampoco el trabajo posterior una vez alcanzada la abstinencia.
Socialmente la ludopatía esta minimizada, y con un tratamiento general para adictos se la invisibiliza, volviéndose algo que los mismos jugadores hacen y padecen: ocultar.
En la práctica, cuando se agrupan, los terapeutas fracasan y los pacientes abandonan, porque un ludópata y un adicto a sustancias no se identifican. 
La ludopatía exige una formación específica y tenemos que hacerla visible. Lo alcanzado en este terreno no deberíamos dejarlo caer. Fue muy importante la creación de los centros en la Provincia y la red en la ciudad de BsAS para poner la mira en este problema.

Si afinamos la escucha advertimos varias especificidades 

1. Gozar de la pérdida
El ludópata, no así un jugador, hace todo para perder. 
Sin ese ingrediente de la posibilidad de perder, pasando por la incertidumbre del azar, no habría ludopatía. 
¿Pero qué es lo atractivo de esa emoción? Porque sería necesario, y no contingente, perder?

Desde el psicoanálisis barajamos distintas hipótesis, que no desarrollaré

  1. Una necesidad de castigo articulada a un sentimiento inconciente de culpa, mediante la necesidad de contraer deudas, económicas y morales (Freud2- Bergler3)
  2. Una manera de velar, con una pérdida concreta de objetos, otra pérdida inelaborable (duelos patológicos)4
  3. Una necesidad de quitarse algo de encima, de liquidar, de extraer un objeto, representado en el dinero, que señala un exceso (psicosis no desencadenadas)5
  4. Perderse como sujeto. El ludópata realiza un cálculo de la propia pérdida. Desaparece de su entorno y logra desaparecerse a si mismo. Es una suerte de afánisis, de suspensión subjetiva, calculada. Es como morir sin estar muerto, como un suicidio no violento, ausencia y retorno.6
  5. Perderse para extraviarse sin salir de lugar, una errancia acotada al espacio y tiempo de juego, sin desamarrarse del todo. Se relaciona al goce femenino7

    2. Gozar del secreto
Esconder, fabular, omitir, traicionar, mentir. 
El ludópata es un guardián del secreto, de su goce oscuro, pero también del secreto familiar.
Lo no dicho transmite un goce y tiene un costado siniestro, que como señalo Freud, es el efecto producido cuando algo familiar se vuelve extraño. Lo Unheimlich "...lo que estaba destinado a permanecer en secreto, lo oculto, ha salido a la luz..."8.
Como decía un paciente "Todos tenemos un muerto en el placard" y el secreto del goce siempre retorna.
Si hablamos de secretos, ellos están hechos con palabras.
Dice Lacan el el seminario 6 "Lo que hace de veneno para Hamlet es la palabra de su padre"9
No dice el tóxico, dice el veneno.
Existe la toxicología como ciencia pero no la venenologia. Porque?
El veneno es más que una sustancia. Pone en juego una intención y una intriga, un suspenso, un suicidio, un asesinato. Presenta la dimensión del acto subjetivo. Herencias, pactos, dramas, traiciones.
El veneno tiene implícito una historia, un sufrimiento, y la muerte misma. Mientras el veneno implica al sujeto, el tóxico en cambio, lo rechaza. 
Francoise Ansermet en su texto "¿Toxico o veneno?"10 ubica esta distinción.

"La palabra tiene una doble valencia: en ella puede residir a la vez el daño y el remedio. Que un sujeto sea sometido al veneno de la palabra, incluso la palabra destructiva de un padre llamado tóxico, no quiere decir que se encuentre atrapado para siempre. Todo el asunto es que pueda hacer de este veneno un remedio, su propio remedio."11 
El toxicómano hace del objeto droga su partenaire en un goce autista que lo separa del Otro. 
El efecto que consigue en forma certera es una sensación a nivel del cuerpo. Su acto toxicómano anula la subjetividad volviéndolo un consumidor. Es un acto lineal de causa-efecto. 

Mientras que el ludópata, aunque su goce es autoerótico, como cualquier goce, alcanza al Otro. 
Le instila un veneno. Lo daña, lo desafía, le da un mensaje, se venga de él, lo quiere reparar, etc. 
Se juega una dialéctica, que escuchamos apenas invitamos a hablar.
El Otro del jugador es tanto su familia como el azar mismo.
Basta escuchar a los familiares para entender ese odio, esa angustia de tener que pagar por lo que hizo el jugador.
"Si se quiere arruinar que se arruine solo, que no nos arrastre"
El lazo al Otro esta envenenado, aunque no necesariamente roto.
Lo tormentoso se localiza en el pensamiento, las fantasías, las culpas, odios no tramitados, ofensas, desilusiones, lo intrusivo. Luego deriva en un daño concreto, pérdida económica, contracción de deudas.
La acción de jugar le permite tanto alivianar esos pensamientos como intensificarlos. 
El remedio se convierte en veneno, tal la definición de Pharmakon.

El sujeto está envenenado de bronca y tristeza, contra sí mismo, peleado con el casino, peleado con el Otro.
Está alienado a la palabra del Otro, ya que cree en su existencia, figurada en el destino y el azar.


    3. El romance con la suerte y el suspenso. El lugar del Otro
¿Qué es la suerte? Lacan ubica en el seminario 1112 la Tyché (la diosa fortuna). 
Se trata de un encuentro que sale al cruce en el camino del Automaton. Inesperado, incalculable y contingente.
Los hay de dos tipos: el buen encuentro, como ocurre en el encuentro amoroso, algo comparable al buen encuentro con un analista. También es afortunado ese encuentro con la ganancia en el azar. Cuando ocurre, se produce un goce inédito.
El mal encuentro es el tropiezo, la desgracia, la frustración, la pérdida. 
El ludópata en su tenaz y esperanzada búsqueda de felicidad o salvación, se tropieza con ambas. 
En el buen encuentro arma una idea, de haber sido elegido por la diosa fortuna, ¡un hombre de suerte! 
No cree que sea casualidad, sino que tiene un don, una destreza especial, un poder adivinatorio.
Y el azar se convierte en un Otro sólido, incuestionable, que es capaz de elegirlo nuevamente. 
Por esta razón sigue apostando porque nunca pierde la esperanza de ganar, ya que teniendo la suerte de su lado es invencible. Un paciente me decía: "no dejo de apostar porque quiero estar entre las posibilidades"
Pasar por ese instante de suspenso entre la apuesta y el resultado es una condición en su programa de goce, no se trata de una sustancia  sino del instante de la incertidumbre, donde el numero definirá
su destino. Se entrega a las manos del Otro con fe y esperanza. Una religión privada.
En este punto tampoco se parece al toxicómano, que es mas bien un cínico, uno que sabe que no se puede esperar nada del Otro, que se aferra a su objeto y descree de la palabra. 
Ambos eluden la castración, en un caso evitando el encuentro con la falla, taponando con el objeto droga el malestar, en el otro caso aplazando jugada a jugada como en Las mil y una noches, el encuentro con lo real, sin poner en riesgo, sin apostar a sus deseos.
Advertimos ademas que la dimensión fantasmática del jugador es analizable, imaginaria y fija.
Mientras que el toxicómano presenta un discurso mas pobre, precario en su simbolismo.
Esta diferencia nos permite trabajar, siempre y cuando podamos hacer pasar la fe en el destino a una creencia en la palabra y la subjetividad, haciendo fallar de un buen modo esa consistencia, el sentido pleno que tiene el lugar del Otro para el jugador.
Recién cuando eso se conmueve la transferencia tendrá lugar. Un nuevo Otro que le proponemos al jugador para que se enganche y pueda hacer algo con lo repetitivo de su goce autista.

Bibliografia

Lacan, J. (1987) "La dirección de la cura y los principios de su poder"en Escritos 2. BsAs Editorial Siglo XXI

Freud, S     (1927) Dostoievsky y el parricido OC Tomo XXI BsAs Amorrortu editores

Bergler, E.    (1957) Psychology of gambling. New York Hill and Wang

Coletti, M    (2009) http://entrelazar.com/entrada/cuando-el-juego-es-solo-su-sombra-17805/

Lecoeur,B.    (2014) El hombre ebrio. BsAs Unsam edita

Coletti M.     (2016) http://entrelazar.com/entrada/ludopatia-y-condicion-femenina-17806/

Freud, S.    (1919) Lo siniestro. BsAs OC Tomo XVII. Amorrortu editores

Lacan, J    (2014) El seminario 6. El deseo y su interpretacion. BsAs. Paidos

Ansermet, F. http://www.psicoanalisisinedito.com/2014/09/francois-ansermet-el-toxico-o-el-veneno.html

Lacan J. (1964) El seminario libro 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanalisis. BsAs Paidos

 

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