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Distintos abordajes del juego adictivo
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Trabajo presentado en el marco de las 17º JORNADAS ANUALES FUNDACIÓN PROSAM

14 de noviembre de 2015

Variaciones en el abordaje del juego adictivo
Luz Mariela Coletti

“Inténtalo. Fracasa. Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor” Samuel Beckett
Lacan en La tercera dice: “La verdad se olvida. Luego, todo depende de que lo real insiste. Para ello el psicoanálisis tiene que fracasar. El advenimiento de lo real no depende del analista. Su misión, la del analista, es hacerle la contra. Al fin y al cabo, lo real puede muy bien desbocarse.....”

Lidiamos cada día con la insistencia de lo real en nuestros consultorios, muy evidente en patologías como las adicciones.
Fracasar es lo que hacemos cada día, en ese esfuerzo por atrapar con palabras aquello que no es del orden simbólico-imaginario, aquello que no se representa ni se dice.
Los psicoanalistas partimos de la evidencia de que el ser humano es empujado a no hacer el bien que querría y a cometer el mal que no quiere. Saberlo, reconocerlo, no le alcanza a un sujeto para cambiarlo.

¿Como actuar sobre algo que el mismo sujeto hace en su contra?
Lacan, en sintonía con Becket,  señala que ese fracaso en atrapar algo de lo real, nos habilita a intentarlo mejor. Tratando de atrapar un sinsentido, decirlo de otro modo...ese es un esfuerzo de poesía. 
Lejos estamos en la cotidianeidad del consultorio y los hospitales, de la poesía. 
Sujetos desesperados, familias angustiadas, personas al borde del pasaje al acto. Ni siquiera nos atrevemos a hablar de análisis.
Pero el psicoanálisis es una pragmática y tiene que tener una utilidad para la vida. Sino sera condenado a una solitaria retórica sin efectos sobre el goce.

La historia de este fracaso la voy a situar en el tema que me apasiona a mi: la ludopatia
El juego de azar es antiquísimo y su exceso siempre se considero un vicio, hasta hace 30 años, que se lo llamo ludopatia, una enfermedad.
El dramaturgo Ionesco dice: “Tome un círculo, acarícielo largamente y lo transformará en  un círculo vicioso”
En el corazón del vicio entonces, habita un goce. 
¿Cómo se trataba cuando no era una especie de epidemia como ahora? Se los dejaba librados a su suerte. Un jugador empedernido.....seguramente ustedes conocen historias de ese tipo, quien no tuvo en la familia algún tío, abuelo, bisabuelo......En su mayoría hombres, jugadores de caballos o ruleta.
Ahora las mujeres son tan adictas como los hombres y el juego mas popular son las tragamonedas.

Llamar a la ludopatia enfermedad y no vicio, logró sacarle ese carácter inmoral y de debilidad de la voluntad, pero le quitó el peso de la responsabilidad del goce.
Así es como el ludópata es dominado por algo que vive como exterior a él, y puede buscar que el psicólogo le extirpe eso, vía la medicación o las pautas de conducta.
Lo que no puede es reconocer su participación en ese goce vicioso. Por eso decimos que es un síntoma egosintónico, y que no tiene conciencia de enfermedad.

Actualmente es considerado como trastorno adictivo, y se lo trata en el mundo de diferentes modos, siendo cada uno un diferente fracaso.
A los psicoanalistas nos interesan los modos de fracaso, ya que es uno de los nombres del inconsciente...aquello que pifia, que no cierra, que equivoca cada vez, que no encaja.
Tomare una referencia de Eric Laurent de 2007 (“El objeto a como pivote de la experiencia analítica”)
Allí ubica la primacía del objeto a por sobre los ideales, lo cual tiene consecuencias notorias a nivel de los lazos sociales, y de las adicciones como el paradigma de la civilización..
En ese texto él establece un paralelo entre los 4 elementos de los discursos elaborado por Lacan (S1, S2, sujeto y a) y los tratamientos de la adicción, aunque él lo refiere a las toxicomanías, me parece que se puede pensar la ludopatia.

Si hay algo que nos enseña esta patología, como otras adicciones, es a ser cautos y humildes, ya que  nuestros dispositivos de abordaje no son tan exitosos como la pulsión que se satisface siempre.

Orientados por un Significante Amo
“A mi me pasa ….lo mismo que a usted....”
Los tratamientos mas difundidos en el mundo son los grupos de autoayuda
No sorprende que un jugador recurra a la autoayuda, porque vive creyendo en su yo y en el autocontrol.
Los 12 pasos y la sumisión a un poder superior, le repiten que tiene una debilidad de carácter, y le proponen, frente al brutal desarreglo de goce, restablecer un orden perdido por la vía de un significante amo, así como la restauración de los lazos fraternos desarmados.
Lo esencial de su funcionamiento son los testimonios, que si bien sostienen un discurso yoico, producen un efecto de contención.
Los tratamientos de estos grupos se ubican bajo la insignia del ideal de abstención (Ud sera un ex-jugador)
El punto de fracaso es precisamente que la pulsión se satisface, sea por la vía del consumo, como por la vía de la renuncia, siendo el goce del superyo el que mortifica al sujeto, que debe mentir para seguir sosteniendo su práctica o volverse religioso de los grupos. El superyo cuando comanda, empuja a gozar más todavía, y este discurso lo alimenta.

La estrategia del autocontrol 
Hay otro tratamiento, ampliamente usado en el mundo, que se ubica bajo la égida del Significante amo (S1) combinado con el significante del saber (S2)
Interviene sobre la conducta y la cognición, son las TCC aplicadas al tratamiento del juego adictivo.
Tienen dos objetivos centrales: 
1. Eliminar la conducta sintomática
2. Entrenar a la persona a ejercer un control sobre sus impulsos a través de una modificación conciente de los pensamientos
Para lograrlo se implementan técnicas protocoladas de psicoeducación, identificando pensamientos disfuncionales, situaciones de riesgo, de desensibilización, etc. Se aplican las mismas técnicas para las fobias o depresiones, pero con resultados bastante menos exitosos.
Se parte de considerar  que el ludópata maneja una lógica disfuncional y su conducta de juego es irracional, donde la realidad es una, la del sentido común, de la adaptación a la norma, que es la del terapeuta. El mismo se ubica en el lugar del saber, y del amo, que ayudara al jugador a volver a los carriles de la vida normal.
Los tratamientos se combinan con medicación, que tampoco son tan eficaces, excepto que haya una patología psiquiátrica de base.
“En muchos casos, a pesar de una situación económica grave y tras numerosos fracasos, el jugador insiste en encontrar en el juego la irracional esperanza de mejorar su existencia o de escapar a emociones dolorosas o insatisfactorias” El fracaso aquí es el éxito de la pulsión, y creer que se puede domesticar el goce. (Extracto de Tratado sobre juego patológico- Susanna Petri- España)

“No importa lo que consume, hable”
Tenemos también los tratamientos que van por la vía del sujeto, se relativiza el objeto, se apunta a la división subjetiva, buscando sintomatizar la practica, por la vía significante, de todo lo que el juego como tapón de la angustia o como desafío a la ley puede empujar a repetir.
Se trabaja con un sujeto que  puede asociar, entrar en un lazo transferencial, puede llegar a establecer sentidos, equivocarlos, algo del inconciente transferencial se pone en marcha.
Se producen efectos terapéuticos y se abren vias deseantes por el hecho de encontrarle una ficción posible a dicha fijación pulsional.
La interpretación por la vía edipica puede abrir sentidos que el sujeto desconocía, hacer caer identificaciones, analizar la historia. En suma, se trata del análisis de un sujeto neurótico, que tiene un síntoma con el juego y es sensible a la intervención de un analista y las resonancias de la palabra.
Efectos analíticos también se ubican por esta vía, si ese sujeto entra en análisis, pero....llegamos muchas veces a un punto, donde algo insiste de esa cuestión del juego, o se reaviva, y donde tenemos la impresión de que no podemos avanzar mas, que eso tiene un limite por la vía de la palabra.
Además que esta vía es regia para los sujetos neuróticos que acceden al análisis, pero no tan regia para otras estructuras o con pacientes que no entran en análisis. 
Este fracaso se lo puede nombrar como insuficiencia en el abordaje, hay aspectos del problema que no se pueden localizar. Son además los tratamientos clásicos aplicados al juego adictivo.

La vía del objeto- Una sustitución posible
En los tratamientos de toxicómanos existe un cuarto modo....que no es por la vía del significante amo, ni del saber, ni del sujeto...sino por la vía del objeto.
Son los tratamientos de sustitución: heroína por metadona, tabaco por parches de nicotina, una  sustitución menos mortal, que le permite, a un sujeto prácticamente separado de todo, alienado en torno a un objeto, reanudar un lazo al Otro, reinscribirse. 
Los gadgets pueden funcionar como objetos múltiples de sustitución, lo cual, según Lacan,  llevan a los sujetos contemporáneos a una fatiga, un efecto de tedio y depresión generalizada.
Este enfoque es más ajustado al tipo de problema con el que tratamos, un problema con lo real, pero  nuestro medio continúa siendo la palabra, con lo cual es evidente que fracasará en cierta medida.
La diferencia con los demás enfoques es, que no se elude este aspecto tan real, ni se lo pretende corregir, dominar o educar.

El tratamiento psicoanalitico irá por la vía del sujeto, vía significante, pero no sólo. Tendrá que abordar la vía del objeto también, la vía mas real, la que permita hacer algún movimiento de mutación de goce, para que fracase mejor.
Tendrá que recurrir también a otros abordajes, los cuales buscaran relanzar las vías deseantes. 
Trabajar con cada familia, con los lazos rotos. 
Trabajar con los vínculos con otros, en grupo, sin orientarse por el ideal de la abstención, sino de la recuperación subjetiva.
Trabajar con medicación, si la patología de base lo requiere.
Se trata de alcanzar el nivel mas alejado del significante, adonde cuesta llegar porque la palabra no alcanza a decir, de un gesto sinsentido, de un puro repercutir, un jugar por jugar. 

Es un fracaso que vale la pena experimentar, dado que, en cada nueva vuelta sobre las resonancias del decir es posible cercar cada vez mas ese real que lo mortifica. Quizás no lo elimine pero lo reconoce y tal vez no se enemiste tanto con él, lo sintomatice y pueda usarlo a su favor, en una invención que haga su vida mas vivible.
El psicoanalista tendrá la misión de acompañar, sostener , incluso forzar, perturbando los muros que lo abroquelan en su goce para ayudar a encontrar esas nuevas sustituciones que le hagan frente a un real singular. 


 

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